Thussna / Cultura

La musica en el Rif Oriental (Parte II)

Cantos para pedir la lluvia ‑intro‑


Existe una arraigada tradición derivada de la actividad agrícola, que consiste en preparar una celebración con el objeto de pedir la lluvia en épocas de sequía. En la celebración participan los adultos, pero los protagonistas musicales son los niños y las niñas, ya que existe la creencia de que sólo los menores son portadores de la inocencia y bondad requerida como para que sus plegarias sean escuchadas por Dios. Es por tal razón, que estos cantos son estudiados dentro del repertorio musical de la infancia por ser cantados exclusivamente por los niños y niñas.


Hasta hace apenas veinte años, la celebración de la petición de la lluvia se realizaba en todos los rincones de Guelaya. Sin embargo, tal práctica ha desaparecido casi por completo de las ciudades, debido al retroceso de la actividad agrícola, principal forma de sustento de los iqeroayen hasta mediados del siglo XX y su paulatino cambio por otras formas de actividad productiva. Sin embargo, en las zonas rurales alejadas de las grandes ciudades o en los barrios periféricos de ciudades como Nador o Melilla, se continúa realizando la celebración, que, por ser de tipo circunstancial (cuando existe un período más o menos largo de sequía), no está asociada a un calendario o fecha en particular.

La celebración de la petición de la lluvia puede tener varios grados de intensidad su duración y los actos que la acompañan suelen ser diversos según la localidad o simplemente la cantidad de vecinos y pobladores que participen junto a los menores, indicando que todos los testimonios analizados revelan que su extensión temporal nunca excede a un día.
La naturaleza de tipo vecinal o comunitaria de esta festividad la dota de una gran espontaneidad, manteniendo los niños y las niñas un protagonismo, que les hace ser los conductores del guión festivo con la ayuda de las madres, artífices omnipresentes de la tradición musical.

Los cantos de pedir la lluvia que cantan los pequeños, determinan en la celebración el protagonismo compartido de la música con otros elementos de tipo gastronómico, religioso, escénico y pagano. Para su mejor comprensión se ha dividido la descripción y análisis de esta tradición en tres partes: Preludio de la celebración, la procesión, y la visita al morabo, respetando la forma en que se desarrolla esta práctica ritual aclarando que no existe ningún tipo de terminología ni segmentación para los portadores de la tradición. Para la población, se trata solamente de “Pedir la lluvia”.


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